El náufrago

Felipe Trigo

Ocurrió el dramático suceso a las doce y diez. Suponíase que el capitán del Giralda, aturdido por los vinos del banquete, así como los demás hombres de servicio, no advirtieron o no prestaron la debida atención á los avisos de un buque carbonero que, en un recodo del río, anunciábase con el continuo rugir de la sirena... Cuando se vieron uno y otro buque, no era tiempo; y una torpe y tardía maniobra del Giralda, que le dejó cruzado de banda ante la proa del San Nicolás, hizo que éste le embistiese, abriéndole una enorme brecha en estribor.