Los milagros de la Argentina

Godofredo Daireaux

Argentina, tierra hospitalaria, generosa y fecunda, que atrajo millares de hijos del viejo mundo. Argentina, la que acoge a quien sufre, perseguidos, ambiciosos, aventureros, inútiles y hasta no pocos criminales. A todos ellos les ofreció el Hada Argentina los mil recursos de la Pampa sin límite, virgen, fértil, algo ruda, al parecer, pero de tan opulenta feracidad que cualquier sueño en ella puede salir cierto.
Realizó milagros: de los más pobres hizo millonarios; de padres toscos, ignorantes, viles, a las veces, hizo nacer hombres instruídos y progresistas y, en seguida, generaciones de refinada cultura, capaces de lucirse en cualquier ramo de la ciencia y del arte. Al llamado de su vara mágica, vinieron brazos y capitales que, del otro lado de los mares, no sabían en qué ocuparse, y de los campos antes incultos surgieron riquezas sin cuenta: se multiplicaron a las mil maravillas, y maravillosamente mejorados, los primitivos rebaños de la Pampa y sus productos; undularon campos de trigos donde nunca antes había mecido el viento sino pajonales; surcaron los desiertos, ya feraces, innumerables vías férreas, llevando a puertos improvisados y pronto insuficientes, millones de toneladas de carne, de cueros, de lana, de manteca, de frutas, de cereales, de maderas, de minerales y de textiles, como para inundar a la Europa toda con todo lo que pueda necesitar para comer y vestirse.