Nuestra América

José Martí y Pérez

El contenido del Ensayo "Nuestra América" está presente en gran parte de la totalidad de la obra de "José Martí", pero es en él donde aparece sintéticamente sistematizado. Un discurso pleno de humanidad, fundado en la revelación del ser de Nuestra América y en propósitos políticos-culturales de largo alcance y proyección social. Sencillamente, "ya no podemos ser el pueblo de hojas, que vive en el aire, con las copa cargada de flor, restallando o zumbando, según lo acaricie el capricho de la luz, o la tundan o talen las tempestades; ¡los pueblos se han de poner en fila, para que no pase el gigante de las siete leguas!. Es hora del recuento, y de la marcha unida, y hemos de andar en cuadro apretado, como la plata en las raíces de los Andes".
La revelación del ser de Nuestra América, y su latinoamericanismo se concretan realmente con el antimperialismo martiano. La presencia del imperialismo norteamericano deviene antítesis de la eficaz realización del "hombre natural" y de la América Nuestra. Es necesario unir fuerzas y lograr el equilibrio para lograr nuestra propia existencia independiente como pueblos.
El ensayo "Nuestra América", con una escritura que "ve con las palabras y habla con los colores", temátiza un discurso suscitador de múltiples aprehensiones de índole identitaria. Aprehensiones donde cultura y política se despliegan en unidad inseparable. Para el Maestro, la política es una zona de la cultura y fructifica cuando se afinca en las raíces con vocación ecuménica. "La historia de América, de los incas acá, ha de enseñarse al dedillo, aunque no se enseñe la de los arcontes de Grecia. Nuestra Grecia es preferible a la Grecia que no es nuestra. Nos es más necesaria. Los políticos nacionales -enfatiza Martí- han de reemplazar a los políticos exóticos. Injértese en nuestras repúblicas el mundo; pero el tronco ha de ser el de nuestras repúblicas".