Poesía y arte de los árabes en España y Sicilia

Adolf Friedrich von Schack

El libro de Schack se traduce porque la poesía y el arte de los árabes en España nos pertenecen en gran manera; deben más bien llamarse poesía y arte de los españoles mahometanos. No creo que me engañe el patriotismo al entender que nuestra tierra ha sido siempre fértil en grandes ingenios, y nuestros hombres muy dispuestos para las ciencias y para todas las creaciones del espíritu. Si España no ha llegado jamás a tener una civilización propia, tan fecunda, completa e influyente en el resto del humano linaje, como la de Grecia o la de Roma, tal vez lo deba a un fanatismo religioso, vivo y ardiente, que, aguijado por nuestro genio, en extremo democrático y nivelador, apenas ha consentido que nadie salga del camino trillado, ni que se levanten enérgicas individualidades y una aristocracia independiente en las esferas del saber. Los príncipes y dominadores, aún los más ilustres y gloriosos, han alagado a veces esta propensión del vulgo. Si al-Hakam II y Don Alfonso el Sabio protegieron las ciencias, más fueron los que las miraban con recelo y las perseguían. Encerrado así nuestro pensamiento en un mezquino y estrecho círculo, se ahogaba o marchitaba, y venían al fin a caer en el ergotismo y en los más pueriles discreteos. Esto se ha repetido en varias épocas de nuestra historia. El grande al-Mansur y el no menos grande Cisneros quemaban los libros, y si se descuidaban, quemaban también a los filósofos. ¿Qué no harían los almorávides, y qué no habían de hacer más tarde los inquisidores? (Juan Valera)