El testamento de Don Juan I

Teresa Arnóriz y Bosch

El breve reinado de Juan I de Castilla (1379-1390) fue, tal vez, uno de los más importantes de la historia política castellana de la baja Edad Media y no tanto por las metas alcanzadas, como por las excepcionales condiciones como hombre de estado de su protagonista, cuyos intentos de reforma de la monarquía, fracasados en muchos casos, supusieron no sólo la continuación y confirmación de un alinea política anterior, que tendía al reforzamiento del poder monárquico, sino que, lo que es más importante, sirvieron de antecedente directo a las importantes reformas que habría de poner en práctica su hijo y sucesor, Enrique III (1390-1406). Es cierto que, por desgracia, estos cambios se vieron frustrados, muchas veces, por la muerte prematura de ambos monarcas, lo que no fue obstáculo para que, tras un largo impasse, que se prolongó durante los reinados de Juan II (1406-1454) y Enrique IV (1454-1474) y estuvo protagonizado por el enfrentamiento entre nobleza y monarquía, en defensa de sus distintas interpretaciones acerca del ejercicio del poder, culminarán en brillante reinado de los Reyes Católicos -de quienes Juan I Trastámara era bisabuelo común- verdaderos forjadores de la monarquía y el estado hispánico de la Edad Media.