Francisco Martín en la conquista de Guata

Carlos Eduardo Gómez Gómez

Mundo original en que anduve perdido y fui esclavizado, y para sobrevivir me sobré de aindiado: casado por amor con una joven hechicera y dado a mascar coca y sahumar tabaco, me adentré en su lengua y en los saberes de sus antepasados; pasé por curandero y terminé de su adalid en acometimientos contra sus enemistados; y aún estaría en su parcialidad de no haberme sacado por fuerza los cristianos, varias veces encadenado.
De esto y más trata esta historia que no aspira al cobijo de Alteza tan distante ni a la venia de su Cámara, ni suplica un imprimátur a los Canes del Señor, porque desta sólo saldrá un par de manuscritos, sin prefacios doctos ni sonetos de alabanzas: un original de mi pluma para cumpliros mi palabra, Condesa, y esta copia de amanuense, la de rejuntar para mis deudos los pedazos de mi otra vida en esta misma encarnación; sin que mi crónica pretenda prensa, porque bien sé cuán poco ha dejado contar la imprenta de lo acaecido en la Conquista.