Maravillas de la naturaleza

Fray Juan de Santa Gertrudis Serra

Las Maravillas de la naturaleza son el testimonio asombrado de un hombre de cultura media del siglo XVIII, que no pretende moralizar ni cuestionar el sistema político. Demuestra su obediencia hasta el punto de aceptar hacerse cargo del pueblo ubicado en el lugar más inhóspito de la Misión y sólo se atreve a formular críticas a sus superiores cuando las injusticias son evidentes. Es un hombre de campo para el cual las poblaciones no ofrecen ningún atractivo. Por ejemplo, Santa Fé, la capital del virreinato, no le merece la más mínima descripción, mientras se solaza renglones enteros en describir minuciosamente una planta o un pájaro.
Se puede afirmar que fray Juan es el último de los cronistas indianos. En su mentalidad sobreviven muchos de los mitos que poblaron la imaginación de los conquistadores.
Si bien las Maravillas de la Naturaleza conservan en buena medida las características de los cronistas de la Conquista, en gran parte del relato se va insinuando la obsesión por describir minuciosamente la naturaleza, característica propia de los viajeros ilustrados del siglo XIX