Presenta a Cristina, burlada por Solórzano y Quiñones, que se hace pasar por un vizcaíno borrachín. Sobre una cadena de oro, entrega Cristina una cantidad en prenda a Quiñones y se compromete a preparar cena para él y su fingido amigo. Con un pretexto, pide Quiñones su cadena y afirma no ser la que devuelve Cristina la misma que él entregó. Amenazándola con la justicia, logra de ésta la cadena más un dinero en compensación.