Don Álvaro o la fuerza del sino

Ángel Saavedra Duque de Rivas

En esta obra encontramos variedad de metros y rimas, verso y prosa, acción dislocada y una total ausencia de las unidades de lugar y tiempo. Su argumento es de larga tradición: Se trata del poder del destino frente a la voluntad del hombre incapaz de cambiarlo, un tema plenamente romántico. El suicidio de Don Álvaro, en contra de todos los códigos morales de su época supone una novedad literaria El protagonista siente que el mundo y la sociedad le han cerrado las posibilidades vitales: su amor se frustra por las sospechas sobre su origen y las muertes sucesivas lo arrastran a una situación cada vez más trágica que desemboca en el final trasgresor del suicidio. La obra es estrenada una noche del domingo 22 de marzo de 1835. El público se enardece ante el efectismo de sus escenas: libre juego de las pasiones, total ausencia de reglas, ambientación tremendista, etc. De hecho la propia vida del Duque de Rivas, parece sacada de esa misma ambientación exaltada: herido en la guerra de la Independencia, sus conspiraciones políticas durante el reinado de Fernando VII le valieron el exilio. Cuando regresa diez años después, se dedica a la literatura ya que había heredado el título y una gran fortuna. Él es uno de los artífices en la introducción de las ideas románticas en los cenáculos de la época. Tras la composición de El moro expósito, poema narrativo llamado también leyenda y que aparece publicado en 1834, crea esa gran obra que sigue viéndose como el certero modelo (temático, técnico y argumental) del drama romántico: Don Álvaro o la fuerza del sino.