La flecha negra

Robert Louis Stevenson

La Flecha Negra es la única novela de Stevenson que se desarrolla durante la Edad Media, pero, como sus otros escenarios -una isla desierta, las tierras altas escocesas, o las remotas islas del Pacífico-, le permite describir unos personajes y narrar unas aventuras que ponen de manifiesto su gusto por las situaciones en las que los hombres se ven obligados a sacar de sí todo su arrojo y valentía y, aunque a veces sus conductas no puedan ser aceptadas de acuerdo a los cánones de esta época o de la del autor, su nobleza, su caballerosidad y sus mismas debilidades nos hacen imposible no apreciarlos e incluso desear estar en su lugar.
En esta novela, como en todas las suyas, Stevenson no nos deja un momento de sosiego; no olvidemos que opinaba que «ningún hombre habla del paisaje durante dos minutos seguidos, lo que me hace sospechar que abusamos de él en la literatura.»
Y es que, como dijo James tras su muerte, Stevenson «iluminó un lado entero de la Tierra y era por sí mismo una provincia entera de la imaginación».