De la desigualdad personal en la sociedad civil

Ramón Campos Pérez

La filosofía moderna no reconoce en la naturaleza del hombre sino pensamientos, discursos y apetitos encaminados a la conservación del número uno de cada cual.
Para quien no ha hecho estudio por libros somos un conjunto de flujos o como manías naturales que, inútiles en nuestro concepto, nos llevan sin embargo a todo cuanto, o por lo menos a casi todo, lo que hacemos. Y sin pensarlo, nos tienen en la vida racional que nos distingue de los animales. Al modo que éstos, por otros flujos o manías, también sacadas de nacimiento, hacen indeliberadamente y cada cual en su especie la vida particular que los caracteriza.
De nacimiento tenemos que respetar la comunidad de nuestros semejantes, en términos de ser infelices o dichosos, según el modo con que nos miren.
A solas, se está con entera libertad, y hace uno lo que quiere. Con testigos, aunque nada hayan de decir, no hace uno lo que quiere, se siente menos libre, sin saber por qué.
Concluyamos que el conceptuarse y conducirse uno de modo que todos le hagan caso y se inclinen a darle su derecho, es una de las partes esenciales en el hombre. Y de esto trata este libro.