Memorias de José Hilario López

José Hilario López Valdés

A fines de 1839 empecé a escribir en Roma este primer tomo de mis MEMORIAS, y lo concluí a principios de julio de 1840, con la intención de publicarlo inmediatamente en Europa o Nueva Granada; pero a causa de diferentes dificultades que vinieron a oponerse a este deseo, y de otras consideraciones de pura delicadeza (que no es del caso expresar) lo he diferido hasta hoy, en que han sido allanadas aquellas y desaparecido éstas, al menos en su mayor parte.
Sensible me es no dar a luz simultáneamente el tomo segundo de esta obra, que no he terminarlo todavía por falta de algunos datos que son necesarios para auxiliar la memoria y observar el orden cronológico de los acontecimientos; mas me prometo verificarlo tan pronto como me sea posible y completar este trabajo hasta el día en que lo publique.
He procurado cuanto me ha sido dable ser claro y conciso, sin detenerme en el purismo del lenguaje ni consultar con nimiedad la elegancia del estilo, pues, sobre no tener pretensiones de pasar por literato, me basta llenar mi objeto ante el buen sentido de mis lectores contemporáneos, quienes, desnudos de toda prevención, podrán rectificar o formar sus conceptos respecto de mí y calificarme con imparcialidad y rectitud, mientras la posteridad, libre de pasiones, formula el juicio severo y pronuncia, con conocimiento de causa, la terrible sentencia común, que, evocando del sepulcro las sombras impasibles e inofensivas de los que fueron y cuyos nombres pertenecen a la historia, deje sobre mi sepulcro el curo de la inmortalidad o tronche sin consideración el modesto arbusto que lo cubriera.