Crónicas quindianas

Libaniel Marulanda Velásquez

Con estas crónicas queda demostrado entonces que, aunque los amigos son de lavar y planchar, toda sociedad necesita de un cronista que, sin prescindir del afecto, se sumerja en las biografías personales e intelectuales de los mejores de su tiempo y su entorno, indague sus actos decisivos o simplemente caiga en la cuenta de que ha sido testigo de ellos, para devolvérselos a su sociedad revalorados en sus logros más creadores y colectivamente necesarios.

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