El pobre y el rico

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Un hombre, tan pobre como bueno, se embarca en una aventura para encontrar algo que toda la vida le había sido negado.

Compararnos con otras personas es una costumbre extraña e inútil. Tiene la facultad de distraer y hacernos perder el rumbo. Cuando nos comparamos nos obligamos a vivir en el mundo de lo relativo: tengo más que..., soy más alto que... y así, cegados por lo relativo, no vemos lo infinito y lo absoluto.

Al vivir comparando nos perdemos de la posibilidad de alcanzar la felicidad completa. Si comparar es un hábito que no debes cultivar, envidiar es algo de lo que sin duda te debes alejar. No sacas nada deseando para ti lo que tienen los otros.