El interés que Cervantes manifestó por ir a las Indias en cierto período de su vida enlaza, en cierto modo, con el cautiverio que el escritor sufrió en Argel durante cinco años. En efecto, las pruebas y trabajos a que allí fue sometido en cuanto soldado español, y los servicios que había rendido a la corona española, especialmente su participación en la batalla de Lepanto, le parecieron argumentos suficientes para merecer algún cargo oficial.