En la muerte del Perro

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Pablus Gallinazo

Ah, viejo -zorro o perro- Augusto
te acabas de morir
sin vergüenza, ni penas, ni glorias
y con tan solo un ligero malestar estomacal
como preaviso
y una benévola picadura de víbora
en el corazón
que todos pensábamos
tú no tenías.