Muy pocos son los datos de que disponemos acerca del proceso de gestación de Pedro Sánchez. Debió comenzarse entre enero y febrero del mismo año de su publicación, a juzgar por algunas confidencias epistolares de su autor: -Sigo tan haragán como hace cuatro meses y no observo en mí el menor síntoma de la fiebre estética-, escribe a Gumersindo Laverde el 19 de enero; estuve, en efecto, enredado algún tiempo con ese tal Pedro Sánchez que V. cita -contesta a Pérez Galdós el 23 de febrero-; pero llegó su trato a aburrirme de tal manera [...] que le hundí en el más oscuro de los 11 cajones... que tiene mi nueva mesa de París de Francia.
No duraría mucho el encierro de las cuartillas en aquel cajón, puesto que la novela está fechada -Polanco, octubre 1883-; el día 13 de ese mismo mes, en carta a Menéndez Pelayo, el autor considera la obra como ya terminada aunque necesitada de algunas correcciones; -están copiándome el manuscrito -informa a su consejero y amigo- y tan pronto como se termine este insufrible trámite, imprimiré el libro-.
La impresión fue bastante rápida, puesto que a fines de diciembre la novela está a punto de salir: -podrá estar a la venta el 22, escribe el día 8 al mismo Menéndez Pelayo, según me lo asegura Tello-.
Parece que el editor no tardó muchos días en cumplir su promesa; el mismo día 22 una nota en El Imparcial anuncia: «Una nueva producción del distinguido escritor montañés don José María de Pereda se pondrá dentro de breves días a la venta. Se titula Pedro Sánchez»; dos días más tarde, La Época publica un fragmento de la novela, precedido de una brevísima nota de presentación. En una carta de Emilia Pardo a su colega el crítico catalán José Yxart, fechada el día 27 se alude a la novela como recién publicada, mientras en la prensa comienzan a aparecer las primeras notas críticas.