Carta acerca del origen de la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe de México

Joaquín García Icazbalceta

Con el deseo de publicar el señor licenciado don José Antonino González su apología de las Apariciones de Nuestra Señora de Guadalupe de México, solicitó en 1883 la correspondiente licencia de la autoridad eclesiástica. El ilustrísimo señor Arzobispo, don Pelagio Antonio de Labastida y Dávalos, pasó el manuscrito al señor don Joaquín García Icazbalceta a fin de que diese su opinión; pero este Señor se lo devolvió inmediatamente, pidiéndole que le excusase de ocuparse en este asunto, pues no era teólogo ni canonista. Insistió el señor Labastida, diciéndole por escrito que no le pedía su opinión como teólogo o canonista, sino como persona muy versada en la historia eclesiástica del país, y añadía «que se lo rogaba como amigo y se lo mandaba como prelado».