El tiempo es un gran catalizador de obras transgresoras que irrumpen en un sistema literario contaminado por un discurso moralizante. Desplaza las lecturas torcidas, desviadas; encausa nuevas interpretaciones y ayuda a que se abran las puertas antaño clausuradas del canon. La narrativa cubana, a 40 años de Paradiso, ha digerido y fermentado la novela de José Lezama Lima... (Fragmento)