El entusiasmo por conocer y aprehender el pasado ha crecido notablemente en los últimos tiempos. La demanda masiva de libros de divulgación histórica comenzó a partir de la crisis de 2001, cuando la sociedad argentina -convulsionada por lo que consideraba el epílogo del país- trataba de escribir un tango rabioso y apresurado sobre el fracaso... (Fragmento)