Sin duda el romanticismo fue mucho más que una moda intelectual o un cambio en las formas retóricas de la poesía. Modificó los hábitos de lectura, la imagen del poeta y la función social de la literatura; transformó radicalmente la sensibilidad y estableció una particular relación del arte y la ensoñación con la experiencia amorosa, la aventura y el riesgo, la política, la noción del tiempo y sus vivencias de recuerdo y esperanza.