Cuentos para el Concurso de Literatura ciudad de Bucaramanga

Ver libro

Ricardo Abdahllah Camacho

El Miércoles de Ceniza de 1999, después de rezar un par de plegarias en memoria de un amigo muerto exactamente cincuenta años atrás, Isidoro Bosnio salió de la catedral y atravesó el Parque Santander.

Aunque sabía con certeza que no vería una nueva noche, el viejo Alcibiades Vanegas, Alcibiades Mostaza para los amigos, se levantó temprano, a la hora en que los buses comenzaban a arrojar el humo casi sólido sobre el andén donde dormía. Escondió su colchón y sus cobijas en un lote baldío, se arregló a ciegas la barba con una cuchilla oxidada e inició su rutina de buscar cualquier trabajo.