Apenas Juan González de Mentola fue alcanzado por la flecha, corrió la noticia de que un indio había robado su alma endemoniada. Si bien no hay que dar todo el crédito a las Crónicas, pues unas se hicieron para ensalzar las hazañas, otras para ocultar las bajezas, lo cierto fue que esa vez le correspondió al soldado Juan Mentola -a quien así llamaban en la hueste- cargar con el peso de la infamia.