Nada más difícil que construir una biografía completa de Mario Rivero. Él mismo, después de tanta vida vivida vorazmente, a lo mejor no quiere o no puede distinguir entre las historias suyas que le sirven para cubrir sus mentiras y las mentiras que cuenta para cubrir sus historias. Esto no importa, porque todas estas cosas hacen parte de Mario Rivero (que cuando lo bautizaron en Envigado, probablemente en 1935, ni siquiera se llamaba así, Mario Rivero). Como decía Cocteau, el poeta es un mentiroso que siempre dice la verdad... (Fragmento)