Movido por la curiosidad y la fantasía, Joaquín Pasos fue una suerte de «viajero inmóvil», pues nunca salió de su país. Enamorado siempre, nunca tuvo un amor firme y duradero. Sin embargo, las ilusiones fueron muchas, algunas entusiasmantes, otras fracasadas o que le dejaron aún más inquieto. Los Poemas de un joven que no ha viajado nunca espacian en una geografía que parece resucitar, en formas distintas, se entiende, desacralizantes, la pasión por países lejanos, propias de tantos hispanoamericanos, una curiosidad y una nostalgia filtradas a través de la ironía y el humor, pero también con notas interiores de tristeza... (Fragmento)