Quizás haya insistido demasiado en valorar El Doncel como documento de interpretación autobiográfica. Creo, sinceramente, que éste es su verdadero, y acaso único valor. Como novelista Larra guarda un extraordinario contacto con el crítico de las costumbres. Nunca olvida que es hombre de su tiempo. La novela histórica, aunque ambientada en la época sombría de don Enrique el Doliente, presenta continuas, aunque rápidas, alusiones al presente en clave crítica. Es otro aspecto interesante del libro. Ya en el prólogo, o sea desde el primer capítulo, Larra se expresa críticamente con relación al siglo en el que ha puesto la acción de la novela y lo define bárbaro y sanguinario, movido por ideales que, como el culto del honor y la lucha contra los infieles, se manifiestan en hechos cruentos... (Fragmento)