El indigenismo de Asturias experimenta, pues, una evolución original, y para nosotros interesante. No se trata de una renuncia a la responsabilidad, sino de una forma particular de «compromiso». El artista, sintiéndose impotente, y probablemente sin preparación ideológica adecuada para influir en cambios concretos, opta por enaltecer la dignidad de los humillados y ofendidos, a través de la celebración de su peculiar manera de entender el mundo y de su cultura, la antigua, se entiende, la de los maya-quiché, tan profundamente presente hasta en la actualidad, a pesar de la desgracia... (Fragmento)