Aunque el interés italiano hacia América empieza, de una manera desordenada, casi con el descubrimiento colombino1, hay que llegar a la producción escrita de los descubridores y cronistas, empezando por Cortés y Oviedo, para que, sobre todo en la Italia del norte, y específicamente en Venecia, donde existía una desarrolladísima imprenta, despierte una verdadera curiosidad hacia las cosas del Nuevo Mundo... (Fragmento)