La originalidad de la genética del texto clariniano es tal vez que al silencio del ante-texto (casi exclusivamente mental), se suma el silencio del inexistente «borrador», haciéndose la plasmación del texto directamente en el original, pero como una fase transitoria necesaria para llegar a la primera versión impresa considerada por Clarín como el verdadero original: casi se confunden temporalmente y en la voluntad de Clarín dos estados tradicionalmente distinguidos, la cuartilla manuscrita y la página impresa. Lo mismo que las cuartillas manuscritas del artículo se metamorfosean en la letra de molde de la plana del periódico, el texto de la novela va cobrando, con asombrosa y ávida rapidez, su forma libresca, condición final para alivio y liberación del atormentado e impaciente demiurgo... (Fragmento)