Ganado por la arterioesclerosis, Acevedo había muerto a los 75 años sin mayores recursos económicos, tal como había vivido, a pesar de ser considerado uno de los dramaturgos chilenos más importantes y padre del teatro nacional. Su labor no sólo consistió en la escritura de dramas y comedias y, a través de ellas, cambiar la temática de las obras chilenas, sino también en impulsar a grupos y compañías, alentar a autores jóvenes, luchar con fervor por los derechos del gremio y ayudar a definir lo que después se llamó el Teatro Chileno... (Fragmento)