Recogiendo hojas sueltas, se reviven veleidades conceptuales que oscilan entre el odio gratuito y el ditirambo, ternuras sentimentales, cariños insepultos por la tierra que nos vio nacer y en torno a ese pedazo geográfico, contemplar otra vez sus paisajes con verdes laderas inclinadas, con hondonadas líquidas, con amaneceres de oro y atardeceres de estaño, con mujeres piadosas y otras complacientes, con hombres de dimensión magnánima.
Esta es una selección de prosas barruntadas a lo largo de muchos años. Presumiblemente, todas malas. Un duendillo vanidoso alimentó este propósito narcisista.