Este es un libro modesto, con un angustiado periplo de nostalgias. En sus páginas hacen presencia personajes con adarga protectora, convertidos en hitos de una raza. Desfilan por sus prosas mujeres bellas, varones consulares, retablos lugareños, que todos juntos, se convierten en afectivas crónicas de las amadas geografías.
"De aquí y de allá", de Aranzazu y Salamina, nacieron estos escritos no pedantes, que no aceptan confrontaciones de ninguna naturaleza, porque son, apenas, un tributo filial a dos comarcas que llevo cosidas a mi corazón.