Quizá es ésta la más puramente griega de las tragedias lorquianas, por la grandeza del personaje, del drama que vive y de la furiosa reacción que provoca el fin trágico. Yerma es una mujer joven y atractiva que se enfrenta a las convenciones y a la estricta moral que marca su entorno social. Además debe hacer frente a su ingrato destino: la infertilidad.