Es una breve farsa teatral en apenas cuatro cuadros, basada en unas aleluyas del siglo XVIII, que recoge algunos de los temas
recurrentes en Lorca y mucho de su estética popular-surrealista. El planteamiento es tópico, muy tópico: un viejo acomodado se casa con una jovencita; pero el desenlace es totalmente original. Aquí, como no suele ocurrir en la obra de Lorca, la víctima es el hombre.