Hermosa elegía dedicada a su amigo torero, donde combina el tono popular con imágenes de filiación surrealista.
En ella aparecen armónicamente lo popular, lo culto, lo autobiográfico y lo lírico, el romance, el alejandrino, el ritmo de la soleá, la fatalidad, el presagio posible de su propia muerte…
El llanto ante la cogida, la muerte y la ausencia del amigo dan lugar a una elegía laica considerada como una de las mejores de la literatura española de todos los tiempos. La primera lectura del poemario la realizó Federico García Lorca el 4 de noviembre de 1934 en casa de su amigo Carlos Morla Lynch.
Fuente: universolorca.com