Vegetación del eco es una breve mirada a un paisaje disímil, regado de luces y sombras, colección de imágenes y ficciones que nos piensan y gobiernan. Atravesados por delirios seguimos rumbos no elegidos sino incorporados como destino. Habitamos territorios repletos de multitudes despojadas y arrojadas a la intemperie y a la precariedad de los días, a los adioses sin regreso, a los temblores del exterminio.