Uno de los Catorce Mil

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Roberto Botero Saldarriaga

Temístocles Patiño, agobiado por la fatigosa jornada, caminaba con paso lento, por la polvosa vereda que sobre la altiplanicie andina había marcado el trajín de las plantas humanas.

¿Qué horas serían? ¿A qué horas llegaría al pueblo?... (Fragmento)