El historiador Carlo Ginzburg (1999) inicia su libro El queso y los gusanos afirmando que la acusación que se le hacía a los historiadores de antaño de sólo indagar sobre la vida de los reyes ha empezado a perder validez pues en la actualidad es cada vez más común indagar sobre aquellos otros personajes que no participaban del discurso de su época sino de los contradiscursos. La historia ha sido entonces esa máquina del tiempo que permite traer a la memoria todo aquello acontecido a las gentes que ocuparon un territorio que está próximo a sus conmemoraciones bicentenarias... (Fragmento)