D. En Boca de los Caldenses

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Octavio Hernández Jiménez

Las palabras tienen su historia. La misma historia de la sociedad que las inventa, las difunde y las utiliza.

El proceso lingüístico empezó, en lo que actualmente constituye el Departamento de Caldas, muchísimo antes de la llegada de los antioqueños. No todo era selva impenetrable, plagada de alimañas y huérfana de voces humanas.

La colonización antioqueña se asentó, cosa que se olvida o se oculta con demasiada frecuencia, sobre comunidades indígenas disgregadas en los repliegues del territorio, en las vertientes, en las vegas calentanas, junto a las desembocaduras de los ríos, precarias en número y en recursos legales, médicos y estratégicos, por lo que se vieron, si es que pudieron volver a ver, violentadas y obligadas a huir para no ser aniquiladas por los invasores de turno.

De muchas comunidades indígenas apenas quedaron rastros de su existencia, atestiguada por tiestos y una que otra palabra... (Fragmento)