La Prueba de las Promesas

Juan Ruiz de Alarcón y Mendoza

Los personajes principales de esta obra, datada a finales de 1617, -Don Mendo, doa Ana, Beltrán y el Conde- aparecen en otras obras de Ruiz de Alarcón como Las paredes oyen, El examen de maridos, El tejedor de Segovia, Los pechos privilegiados, Ganar amigos y La verdad sospechosa. Al polarizarse radicalmente la psicología de sus personajes, Alarcón pretende definirlos a través de rasgos individuales derivados de su condición social. En esta comedia se comienza a ejercer un examen del comportamiento ético de todas las clases sociales dentro del teatro alarconiano, tanto ricos como pobres.
El personaje mejor delineado es don Juan, arquetipo de la soberbia y la codicia. Es un hombre egoísta, el primer personaje de las comedias alarconianas con una tipología bien establecida. El enredo y las causas permiten hacer que los perfiles anímicos y morales de los personajes comienzen a definirse, sin importar si están a tono o no con la tipología del teatro contemporáneo.
Al igual que en La cueva de Salamanca, la formación humanística y cultural de Alarcón lo llevaba a abordar temas casi olvidados para la época, como la magia. En La prueba de las promesas el dramaturgo pone la magia al servicio del hombre, a la que considera la más perfecta criatura. Esta obra, además, es una adaptación del cuento De lo que contesçió a un deán de Santiago con don Illán, contenida en Libro de los enxiemplos del Conde Lucanor et de Patronio, del infante Don Juan Manuel.