Las poesías que damos al público son una verdadera novedad del nuevo mundo, y una pintura al natural del estado íntimo de una sociedad no estudiada, pintoresca, llena de vida, que siente y se expresa en un lenguaje peculiar. Esas poesías son más bien la poesía (si la gramática lo permite) de todo un pueblo, el pueblo argentino, pero no el que se asila en las ciudades y remeda los usos y costumbres de la Europa, sino del que habita las campañas y deja volar independiente su imaginación, ya al hacer surcos con el arado en una tierra virgen, o ya apacentando los rebaños bravíos montado en potros indómitos... (del Prólogo)