El Quijote tuvo un éxito fulminante. En su época, se leyó como un libro preferentemente humorístico, cuya trascendencia quedaba tal vez limitada a ser una parodia regocijante de los libros de caballerías, tan difundidos entonces. Un siglo después, en el xviii, extinguido ya dicho género narrativo, los lectores y los críticos empiezan a considerarlo como obra clásica y modelo de lenguaje. Se estudia la vida de Cervantes y se publica el Quijote en ediciones lujosas y con ilustraciones muy bellas. Los españoles se sienten orgullosos de la novela, que numerosos críticos extranjeros incluyen entre las máximas realizaciones del ingenio humano... (Fragmento)