Una hermosa hija, para el viaje de su padre al pueblo, no le encarga lujos o caprichos, sino un humilde clavel rojo. Para traérselo, su padre deberá tomar una difícil decisión.
Aleksandr Nikolaevich Afanásiev fue el mayor de los folcloristas rusos de la época, y el primero en editar volúmenes de cuentos de tradición eslava que se habían perdido a lo largo de los siglos.