El 8 de marzo del año de 1929, don Andrés Triana, residente en París, se dirigió al Director de la Biblioteca Nacional de Colombia para ofrecer en venta al Instituto un libro manuscrito, heredado de su padre el ilustre botánico don José, quien lo conservaba como original del sabio Mutis. El señor Triana reiteró sin éxito su oferta pues su deseo era el de que tan valioso original se conservase en Colombia. Años después, en 1939, y gracias a la gentileza de mi buen amigo don José Manuel Pérez de Ayala, conocí en Bogotá las cartas referidas, en momentos en que dedicaba mis investigaciones a la historia de la Expedición Botánica... (Fragmento)