Pedro Cieza de León no halló la celebridad, ciertamente, en sus hechos de armas (que le proporcionaron, sin embargo, una encomienda en la Nueva Granada), sino en la obra magna que concibió y cumplió con escribir en el tiempo de su breve vida: al fallecer en Sevilla en 1554, Cieza tenía algo más de 30 años y había escrito seis volúmenes de una larga y detallada historia que nominó, al uso de sus tiempos Crónica del Perú, título que abarcaba la totalidad de su obra, y no solamente la primera parte, única publicada durante su vida.
Su crónica fue la primera que buscó una concepción integral de la historia del Perú, desde los orígenes más remotos que podía alcanzar, colindantes en sus criterios con la leyenda, hasta la agresiva contemporaneidad de sus días en los Andes.
Escritor elegante, su prosa ha sido celebrada con justicia. También es frecuente recordar que su juicio fue certero e imparcial, especialmente en lo que se refiere a las contiendas civiles entre los españoles en los Andes, incluso en aquélla en que se vio envuelto.