Me propongo presentar al lector en estas líneas unas consideraciones tan sencillas, tan corrientes, tan de clavo pasado y tantas veces presentadas ya antes por otros escritores y publicistas, que en rigor debería ahorrarme el trabajo de hacerlo; pero la experiencia me está enseñando que en España es donde más se olvidan las cosas de puro sabidas, donde más enturbia la pasión los entendimientos de suyo más claros, y donde es más frecuente que se repute extravagancias u opiniones paradójicas lo que en cualquier otra parte son doctrinas aceptadas por muchísima gente de buen sentido... (Fragmento)