Quiso arañar la costra del recuerdo, desenterrar viejas historias, y eso, ¿para qué? Escarbó entre manuscritos antiguos, pergaminos deshechos en que la tinta corrosiva había taladrado el papel, estudió los pesados sellos de plomo, tuvo que descifrar letras desconocidas, completar abreviaturas y aprender tratamientos jerárquicos. Él solo, en la sala de techos altos y muros espesos del convento, atiborrados de manuscritos, donde solían copiar los religiosos sus códices... (Fragmento)