La tensión existente en la vida de Lope de Vega se proyecta en su obra dramática. De un lado, sus constantes flaquezas y caídas quedan plasmadas con realismo y verdad en las diversas actitudes, apasionadas o egoístas, de las figuras humanas por él creadas. De otro lado, sus íntimos, sangrantes y continuos esfuerzos por vivir conforme al elevado ideal en que firmemente creía, aparecen sutilmente, por medio de la ironía, la contraposición y el paralelismo, a lo largo de la acción dramática. La tensión creada entre ambas fuerzas se soluciona siempre a favor de los valores superiores, enraizados en la dimensión interna de la persona; y ante ellos quedan descalificados los valores inferiores o superficiales que sólo obedecen a motivaciones de índole externa o a convenciones meramente sociales.
En La prueba de los amigos se encarna dicha tensión en las figuras principales de Feliciano y Leonarda. Feliciano, heredero de una inmensa fortuna a la muerte de su padre, hace del dinero el valor máximo, situándose por ello en la dimensión del «parecer». En dicha dimensión el tener es, para él, la perfecta hidalguía, índice de nobleza y motivo de estima. Así, Feliciano se regirá sólo por su «gusto», quedando obviamente la razón ausente y el honor reducido a la mera «opinión».
Jaime Fernández S. J.