Dos niñas parten a jugar al río. Allí las aguarda el peligro que su madre tanto teme: un malhumorado cocodrilo.
Lo que nos parece feo y lo que nos parece hermoso, lo determinamos a través de un lente muy particular: nuestros propios ojos. Lo que a nosotros nos inspira belleza puede antojársele antipático o repugnante a otra persona.
Además, debes que tener en cuenta que el aspecto físico, es sólo una capa de las múltiples que caracterizan a los seres vivos, que nos es dada cuando nacemos y que, aunque nos es propia, es mucho menos importante que el espíritu que la acompaña.
Piensa antes de criticar a los demás por su aspecto, que podrías terminar como Fara, la niña que se metió en un gran lío, por no poder callar prudentemente.