Para muchos pueblos en donde el quijotesco no cala, ni puede apreciarse la maravilla externa del estilo cervantino, el Quijote es un ser peregrino y ridículo que da cabezadas contra la realidad. Y aun para los Sanchos no quijotizados –pues según Unamuno el Quijote logra «quijotizar» a Sancho– el andante caballero es sólo un idealista loco.
Lo oculto del símbolo no puede ser expresado sino en función de medio y de aptitud. De aptitud y de actitud. Lo multifásico de las interpretaciones deriva de las diversas posiciones ante la vida. Y cabe siempre la búsqueda de la expresión propia bajo la tornadiza inestabilidad del símbolo... (Fragmento)